miércoles, 30 de julio de 2014

Poesía del sur: "Otros animales", el nuevo libro de Jorge Curinao, Río Gallegos, Santa Cruz.


Lo más terrible sucedió. Todo se rompió. Después de tantos
meses, volví a ver mis manos en aquella tarde azul. Los
flamencos danzaban.


Se aprende, en el pueblito, a caminar despacio. Se aprende a
hablar con las estrellas, con los muertos. Escucha, cierra los
ojos. Es la piedra que puse entre tus manos.


La muerte de un padre se parece al viento de la noche: canta
frente a una puerta que insiste en permanecer cerrada. Su
recuerdo tiene el movimiento de los heridos por error. La
muerte de un hermano, en cambio, es más luminosa. Se
parece a un pájaro que nadie ve, pero al que todos regresan,
allí, donde los niños inventan finales como flores.


En cada rezo, mis manos no tienen dueño. No hay, fuera
de ellas, una conspiración. Nos llevará varios siglos de
distracciones pero, al final, pondremos la atención en las
sombras. Dios es una palabra y el argumento termina aquí,
donde el viento tajea.

PRÓLOGO
La poesía de Jorge Curinao dispara directamente a nuestra capacidad de encontrar el quiebre en la realidad que circunda y agobia. Ajena a cualquier artificio retórico o exceso decorativo de cualquier tipo, cifra su complejidad en el mundo de sentidos que genera en el lector, a partir de un equilibrio sustentado en lo conceptual y lo sonoro. Con un lenguaje simple pero certero, heredero a fuerza de lecturas de las grandes tradiciones literarias, Curinao perfila en Otros animales la conciencia del hombre singular que posee, en su palabra, el don de la permanencia. Muerte, niñez, lejanía: todo confluye en la construcción literaria de este joven poeta santacruceño.
Insiste en el signo de lo breve. Sin embargo, a diferencia de sus trabajos anteriores, encontramos aquí poemas más extensos y prosados, cuya lectura implica a veces una fisura entre lo que debería decirse y lo que efectivamente se dice. No hay complacencias, no las espere el lector. Es la de Curinao una poética de la anécdota, del hogar de la infancia: de allí su compromiso de no bastardear el lenguaje, de allí el desafío de “roer hasta el hueso” en un tono familiar, sin alardes, para intensificar la palabra hasta lograr la transmisión de un humanismo medular, de una experiencia profundamente vital que entiende –en palabras de Graciela Cros- que “algo se quiebra, se diluye o rompe cuando (…) el poeta sabe que eso que dice no sangra”.
Provocadores de una comunicación profunda, los versos ponen al descubierto un plano pictórico posibilitado por esta nueva extensión. En este sentido, es el recuerdo el sema vertebrador entre sonido e imagen. El que enuncia es un yo parado en su presente, que puede caer en retrospectiva para salvar desde el ayer lo nutricio de las lágrimas y la memoria. El tiempo deja de ser físico, cronométrico, y se transforma en dimensión interior y subjetiva: “llegará en pedacitos”. Por ello, la infancia es un manojo de estampas que aparecen para reactualizar las vivencias y continuar el andar zigzagueante o girar en el vacío. Todo es posible.

La cotidianeidad fluye tanto como la muerte en estos poemas, con el mismo impulso y naturalidad, y la palabra se constituye en un puente entre ambas. Despojadas de sacralidades o trascendencias, nuevamente es el recuerdo el espacio en que convergen, sacudido de las ceremonias inútiles. En la terrible conciencia de lo etéreo y la finitud, de la muerte como única certeza, el poeta apuesta por el lenguaje como vehículo de traspaso entre los umbrales. El decir funda lo que permanece, a pesar de todo.

No hay títulos que orienten la interpretación de los textos o instauren focos de atención. Apenas un débil ordenamiento numérico permite al lector abismarse en el sentido de la composición, emerger de allí y volver para respirar a bocanadas. La comunicación está dada desde andamiajes residentes exclusivamente en el interior conceptual de los poemas, y en su sonoridad. Nada sobra. En el retaceo está la clave de lo que se comunica.

Jorge Curinao, una vez más, apuesta a la diversidad poética de calidad. Despegado estéticamente de cualquier obligatoriedad regional, se consolida como un referente ineludible de la poesía en Santa Cruz. Los temas más humanos, y por lo mismo más universales, atraviesan su obra con fraseo propio, con su verbo tajeado.

Éste es Otros animales, su más reciente creación poética. Sepa el lector adentrarse en ella y asumir el desafío de la co-construcción del sentido, de completar la dimensión poética del texto, tal como lo desea su autor. Atrévase a ser interpelado por un lenguaje desnudo y directo que busca una nueva manera de decir la subjetividad. Sea cómplice del vértigo. Y disfrute.
Por Patricia Vega.

 

Jorge Curinao nació en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1979. En el año 2006, su libro Sábanas de viento fue elegido para ser publicado en la selección Mi Primer Libro, organizada por la Municipalidad de Río Gallegos.
En 2007, representó a la provincia de Santa Cruz en la XXXIII edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Posteriormente publicó Plegarias del humo (2009), Cactus (2010), Nadando (2012) y Otros animales (2014).
En 2010, algunos de sus poemas fueron incluidos en Peces del desierto, plaqueta literaria que reúne a poetas y artistas de la Patagonia argentina.
Desde 2012 se desempeña en el Departamento de Capacitación Interna del municipio local, coordinando talleres de redacción.


LIBROS PUBLICADOS


Sábanas de viento (2006)

Plegarias del humo (2009)

Cactus (2010)

Nadando (2012)

Otros animales (2014)

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Correo electrónico:



Sitio web:

martes, 29 de julio de 2014


Diario Río Negro. Entrevista realizada por el periodista Claudio Andrade. 3 de mayo 2014.

El refugio de una poeta itinerante.

Graciela Cros eligió a la ciudad en los años 70. “Aún hoy sigo descubriendo a Bariloche”, dice. El apellido de Graciela Cros es el punto de encuentro de dos destinos. Cros que en inglés suena a
cruz y a cruzar: veredas, calles, continentes. La cruz de la escritura como un oficio que exige máxima
disciplina, y, atado a él, el arte de cruzar tiempo y espacio con el cuerpo liviano, cuando se puede, si se puede. Bariloche es el refugio de esta poeta excepcional e itinerante. La zona de inspiración. La fuente. O también, quién dice, el sol que necesaria y ocasionalmente enmudece su pluma. Uno de sus libros, Libro de Boock, refiere a un microuniverso de la ciudad: su barrio. Bosques, calles de tierra, flores salvajes, tardes eternas y delicadas como las alas de un ángel. Son palabras perfectas que atestiguan un amor correspondido. Que invitan. Que seducen y lo explican
todo. Por qué Graciela Cros. Por qué Bariloche.
–¿Cómo recuerdas tu llegada a Bariloche? Me refiero a tus primeras impresiones del lugar.
–Vine por primera vez en el año 69 y luego a radicarme en 1971. Mis primeras impresiones
fueron extraordinarias, muy marcantes, como la de haber llegado a un lugar encantado, literario, la
aldea de montaña soñada a orillas del gran lago, los bosques, la arquitectura con sus techos a dos
aguas, las casas de madera, ¡la nieve!, recuerdo que para alguien que venía de Buenos Aires todo era del orden de lo mágico y se vivía cada día con la íntima convicción del inmigrante que sabe va a salir adelante por prepotencia de trabajo, y deliberadamente parafraseo aArlt.Yo no conocía a nadie en la ciudad, pero a nadie, literalmente, y a la semana empezaba a trabajar en LU8 Radio Bariloche, la única emisora entonces que funcionada en la actual Radio Nacional. Eso se
parecía bastante a un milagro.. No conocía a nadie y a la semana empezaba a trabajar en la radio.


Cros se ha convertido en el quinto elemento de la ciudad. Como lo es a su modo Chingolo
Casalla. Como lo fue hasta su muerte Diego Rapoport. Saber que está, que en unos días se presentará
en el marco de un recital de poesía o que podremos tomar un café con ella en cualquier momento,
representa otro milagro en el orden de lo cotidiano, parafraseando a Cros.

–Dicho esto, ¿cuáles crees son las razones más profundas o secretas que te llevaron a quedarte en Bariloche?
–La maravilla de la naturaleza, su cercanía, su imponente presencia, sin duda tuvieron que ver.
Luego la escala de la ciudad en ese tiempo, ese tamaño de pueblo chico que comenzó a ser grande
en pocos años donde uno caminaba por la calle Mitre y se iba parando a saludar y conversar con
conocidos. Me gustaron siempre más los pueblos que las grandes ciudades, será porque nací en uno
y vivirlos refuerza nuestro sentido de pertenencia y arraigo. Paradojal y paralelamente, hay cierta vocación de extranjería en mí –que aún mantengo– un espíritu de niña exploradora que hace que disfrute intensamente en el progresivo descubrimiento de un lugar.Y a Bariloche lo sigo descubriendo
aún hoy y eso me hace volver a elegirlo como mi lugar.
–¿Pero se mantienen esas razones para quedarte en la zona?
–Sí, se mantienen y han aumentado, quiero decir, llevo viviendo aquí 43 años, mucho más que en ninguna otra parte, mi arraigo es muy grande; toda una vida que me hace sentir patagónica
ciento por ciento y en particular, barilochense ciento por ciento; aquí hice mi familia, nacieron
y crecieron mis hijas, mi nieto, aquí desarrollé mi trabajo, escribí mis libros, hice docencia
poética y literaria, despedí a seres muy amados que partieron, planté árboles, coseché frambuesas,
hice dulce de mosqueta, junté leña, encendí el fuego, todas esas cosas cotidianas que son lo
más sustancioso de la vida aquí.
–¿Cómo estableces un puente, si lo hay, entre tus temporadas en Brasil y relación con Bariloche?
–Diría que ese puente es afectivo. Allá tengo un grupo de amigas muy queridas, argentinas que llevan más de 30 años en Brasil, y si bien iba desde 1984 a visitarlas, en el año 2000 alquilé una casita por primera vez. Fue una experiencia similar a la de mi llegada a Bariloche ya que la ciudad a la que voy es un pueblo, una ciudad pequeña de planta baja y primer piso, como me gusta decir, y allí como aquí estaba nuevamente todo por descubrir, desde el idioma, la música, la comida, la cultura, todo, y eso
me entusiasmó y sigue así hasta hoy. Tengo alma de flaneur, como dicen los franceses, nada me
gusta más que perderme sin rumbo por calles desconocidas.
–¿Cómo te imaginas tus días por venir en Bariloche y cómo es un día cualquiera tuyo en la ciudad?
–Imagino mis días por venir como éstos que vivo ahora, muy simples, con la familia cerca,
viendo crecer a mi nieto, con los amigos, la gente que quiero, en mi casa, en el jardín, compartiendo
charlas y comidas, con mis libros, mis poemas, mi gata, cuidando la huerta, viendo mis
flores, un vivir que cada día pretende ser más sencillo y armonioso, más zen, más para adentro,
en eso estoy, disfrutando de los pequeños detalles que hacen de la vida un fantástico, apasionante
misterio.

ALGUNOS LIBROSY PREMIOS.
Una quincena de libros de poesía y novelas constituye la obra publicada
por Graciela Cros desde 1968, con “Poemas con bicho
raro y cornisas”
hasta “Cantos de la gaviota cocinera” (2013).
Por varios de sus trabajos ha obtenido galardones.
En 1999, su novela “Al imperio” fue distinguida con mención de
honor del Fondo Nacional de las Artes, que también distinguió al
libro de poesía “La escena imperfecta” en 1998. Fue finalista del
Premio Emecé de novela (1997) por “Muere más tarde”.En el año
2000 la novela “Muere más tarde” (Editorial Colihue, 2004) recibe
el primer premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la
Región Patagónica. En 2004 ganó el premio de la Embajada de
España y el Centro Cultural de España en Buenos Aires “Marinero
en tierra”, en homenaje a Rafael Alberti, con su obra
“Cantos de la Gaviota Cocinera”, editado por Fondo de Cultura
Económica en 2005 y por la editorial Amargord de Madrid en 2013.

Cantos de la gaviota cocinera en Caína bella (un poema es una ciudad) el blog de Jorge Rivelli:

Cantos de la gaviota cocinera
http://cainabella.blogspot.com.ar/2014/07/graciela-cros-cantos-de-la-gaviota.html

Cantos de la Gaviota Cocinera.
1.
Soy una dama que escupe en la calle. Me visto simple y mi vida es un dechado de justicia. Soy una Activa Yegua de la Noche. Un súcubo que expone la superstición y la enfermedad –todo pensamiento está enfermo-. También padezco de fluctuación crítica  y voy de la esquizofrenia a la lepra con la majestad de mis actos y mi rostro tallado en Madera de Bebeerú.
 
3.
Soy una dama que frecuenta los gimnasios -un glúteo atornillado a su lugar es un portal al paraíso-. Soy una Gaviota Cocinera de comportamiento y aspecto inconfundibles. Soy audaz cuando la situación lo amerita  y se distrae el Ancestro. La mutación es mi Oficio y la mudez mi Desafío. Paso mis días yendo del Animal Beta al Omega. Casi nunca me detengo en el Alfa. Tengo problemas con la Realidad y ni siquiera hago solitarios.

4.
Soy una dama que cree en el Después y sueña con La Estabilidad de la Unión. Abro la puerta porque llaman pero cada vez son Menos las cosas que me interesan. Aunque lo intento no confío en las Leyes Naturales en consecuencia duermo mal. Duermo poco, Montale, y duermo mal.Duermo mal y no se trata de la pésima calidad del lecho /calidad del hecho/ ni de la escoliosis la torsión o los recuerdos. Se trata de este mal de volverse y revolverse en busca de un lugar verdadero. Una Posición Propia.


5.
Soy una dama con dificultades para el Sostener. En almuerzos y cenas dejo Caer cubiertos al piso. Ando innortada por las calles y maquillo mis ojeras para que no se advierta este Pesar. Me ha sido negada la Fe. Padezco de sonambulismo y mis encías se retraen. Soy una Sospechosa que practica en silencio. Hago escalas. Afino. Descifro pentagramas. Mi lengua está en penumbras. Hablo en la Oscuridad. Lo mío es Persistir.

6.
Soy una dama de músculos nerviosos y cartílagos envarados. Un Instrumento que actúa de acuerdo a reglas elementales de Lo Ordinario: Cuanto mayor es el ave más lento su movimiento.Sin embargo con los años mis garras han duplicado o triplicado su potencia y logro transportar cargas tan pesadas como yo misma. Soy un Halcón Esparvero que transporta a un pato. Soy un Águila Solitaria de las Yungas que transporta a una liebre. Mi alimento es lo sagrado y también lo siniestro. Estoy llena de Madre. Estoy llena de Padre pero en esta función No hay más localidades.


7.
Soy una dama de bajo perfil. Un patito maicero. Un gavilán ceniciento. Un cauquén real. Un ave patagónica que trina en Dialecto. Vivo en mi rama. Salgo poco del nido. Rehúyo las entrevistas y no asisto a vernissages. Entre La Loca y La Muda estoy yo: La Cantora. He dado una vuelta completa alrededor de esta idea a pesar de lo cual aún no encuentro ubicación.

8.
Soy una dama asimétrica que paga con dolor la sumisión de sus vértebras. Soy una Garza Blanca una Bandurria Mora una Cachaña en bandada que vuela cara al viento. Hablo en dialecto sudaqués y la gente me encuentra pintoresca. Soy monolingüe sudaca argento-patagónica mapuche. En otra vida fui consejera espiritual luchadora en fango gimnasta olímpica gata en casa de escritor mujer africana lapidada. En esta soy lenta  como semilla de bambú. Los impacientes no me soportan. Ignoro si sembré lo que esperaba cosechar. Ignoro si pretendo cosechar lo que nunca sembré. Soy un personaje de Ficción que escribe una novela en la que hay un personaje de Ficción que escribe una novela y así hasta aburrir. Si me lo pide el editor agrego o quito un Capítulo. Este es mi sino.

13.
Soy un Lemon Pie que otros comen con deleite. Un Bay Biscuit una Vainilla un Brownie. Una masa quebradiza una mixtura. Soy un Hojaldre Pampeano un Pastelito Criollo un Bizcochito de Grasa para el mate del gaucho. Soy un Producto Regional. Un souvenir Made in Patagonia FOR EXPORT.

18.
Soy una dama que sufre de Exclusión. Una Criatura Secundaria. Soy un alga marina y su ceniza. Una Kelper continental intelectual emocional. La Patagonia es mi isla. El Kelperato mi insignia. Vivo en la Cordillera. En verano recojo leña. En invierno paleo nieve y escribo con guantes. Toco palabras a través de una tela.

20.
Soy una dama Insomne que trajina sin Pausa. Una estructura Compleja que colapsa los sábados. En la vigilia hago Planes. Trabajo con la Imaginación. Le temo al Deterioro. La Realidad me abruma. El Hábito del Indolente es mi castigo. Soy la que por las noches come Ansias.


21.
Mi fortaleza despierta comentarios pero todo es puro Simulacro. No hay tal cosa detrás de esta Máscara de hierro. Soy un pichón que en la Tormenta se ha caído del nido. Mientras escribo estas líneas tiemblo tirito tengo Frío.




26.
Soy una dama que oscila entre la Implicación y la Distancia. Una Curruca de los Juncos que teje argumentos. Cuando niña bebí La Leche del Materialismo. Hoy vivo entre las cuatro paredes de mi Imaginación y hago chanzas sobre la delgadez de mi Espíritu. Tengo un mundo y también está en guerra.


27.
Soy una dama que canta Las Cuarenta. Mi poesía es de personajes. Soy un Jote de Cabeza Amarilla una Avutarda un Tordo que baja al jardín para anunciar la nieve. Nadie pide que escriba lo que escribo. No se implique a Otros. Llevo una vida en el Trabajo. En ocasiones Los Reveses suman al Resultado.


36.
Soy una dama que padece El Mal de la Vacilación. Ante la duda emigro y me retiro a mi universo personal. Soy un Chingolo de Pecho Colorado un Gorrioncito de Cresta Gris un Animal Emplumado que arde en Deseos. Adoraría ser un Ente Productivo. Formar parte de lo llamado Real. Integrar una Cifra Estadística. Cabos sueltos no ayudan. Si no fuera porque estoy involucrada con El Arte mi vida entera sería un desastre.

40.
Soy una dama Encerrada con su Monólogo Interior y esto agota. Mi Fluir de Conciencia  es incansable. Soy una mujer de cultura que de a ratos /de a raptos/ admite esta condición. Una criatura fantástica de existencia más que efímera /Dudosa. Mi caos creativo es una Decepción. Soy El Antipasto de las Emociones. Una Urraca que canta Las Cuarenta.

De “Poesía en tierra”, FCE/CCEBA, Buenos Aires, 2005.
De “Cantos de la gaviota cocinera /Antología personal”, Madrid, 2013.