miércoles, 18 de abril de 2012

Graciela Simonit, "las uñas te exponen sus líneas negras del borde de lo bello."




Disonancia


Los ojos que soslayan


una imagen callejera


se cierran


al captar el tema de la imagen.


Una mujer tiende su manta


se arrodilla


otra, más cerca de la escena,


fija la mirada en la mujer


y la manta.


Detrás,


fotografías de un local cerrado;


escasa luz artificial


que deja ver


gestos felices, instantáneos


de una celebración.


La mujer se acuesta


sobre su manta,


la otra, se aleja ahora


mira esos pasos, respira


un chillido


se cierra a contrapelo.



REINO MINERAL



1.





“Lo que vemos, lo vemos y ver está cambiando”

Adrienne Rich


Ir y blanquear todo, encalar


manchas blancas


que se ven como piedras


y las piedras


como bocados diurnos. Ir,


embalsamar los rasgos del artista,


permanecer entre las grietas,


sujetar la realidad a la superficie


ir hacia la luz eléctrica del fondo


volver


hasta uno espectador


que casi piedra o bocado yace.



2.



la piedra que levantaste


ha dejado una sombra fresca;


brotes claros


como dagas


apuntan


a mis ojos chinos


que se inclinan.



3.



El agua helada espesa la sangre


aunque lance esquirlas


deleita


las piernas se deforman


los pies atados se funden


con las piedras


por error;


la línea del agua sobrepasa


apenas las rodillas


el goce empieza a diluirse


picos nevados que ya no son


el espejismo


un hombre perplejo


puede comprobarse


hay una orilla influyente;


una carrera.



4.


Aunque lastima, el agua helada


que espesa la sangre


deleita


los huesos se deforman


y los pies se funden


con las piedritas pisoteadas


como si fuera


la trama de un tapiz.


El goce durará


hasta que la línea del lago






REINO VEGETAL


8.




No siempre será igual la gloria

de las flores vernales...

Quinto Horacio Flaco


Hundís


las manos en la tierra,


tu intención es buena


-escarbar


sin herir-


pero el hallazgo


te sorprende:


Narcissus pseudos narcissus


rótulo sepulto


para una flor nonata.






Mirás


el humus revuelto


después, las manos.


No hay imagen en la espera,


apenas


un movimiento:


las uñas te exponen


sus líneas negras


del borde


de lo bello.














REINO ANIMAL


9.


Un perro negro como disecado


en la banquina de la ruta


más el paisaje


comprimido


en tres segundos.


Todo rojo,


incluyendo del faro


las trizas de vidrio


y del baldío


desechos sin foco


todo, en un abrir y cerrar de ojos.





13.


Podría decirse


un observador, sin pestañear


un perro en guardia


su heroica postura


y la materia inmensa


lisa y pública,


la pared


un obstáculo casi mole


desafiante.


No hay parece un más allá


solo mirar desde barrotes


hacia el espacio blanco íntimo.


No cuentan aquí


los personajes humanos


hay un animal


incómodo sobre el brillo


de la cera insalubre del piso


a veinte centímetros


de la pared


turbado.






14.


Con la mirada puesta


en los visitantes,


un cardumen de Oriente


modula una vocal


inaudible para nosotros.


Arrojamos la comida


a las bocas del agua


es “alimento” ¿o “dolor”?


esa señal


que no deseamos ver


en esta margen del río.


Un prodigio,


las carpas rojas


todavía respiran.









Graciela Simonit nació en Resistencia, Argentina, en agosto de 1965. Es profesora en Letras y poeta. Sus poemas han sido publicados en la revista Diario de Poesía de Buenos Aires, en Tierra Baldía de México y en algunos sitios on line. En 1996 fue seleccionada en el Concurso Nacional de Poesía “Bustos/Santoro/Urondo: en repudio a los veinte años del golpe militar” para integrar una antología. Vivió en Madrid; en la Universidad Complutense inició sus estudios de doctorado en Literatura Hispanoamericana. Reside en Fisque Menuco desde el año 2005.






















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